Seleccionar página

 

 

Hay maestros que no solo enseñan, sino que siembran algo más profundo que va más allá de los conocimientos académicos: una forma distinta de mirar el mundo. En cada clase, en cada conversación, en cada intento por encender la curiosidad de sus alumnos, van dejando una huella que trasciende el aula. Son quienes entienden que educar no es transmitir conocimiento, sino despertar el deseo de cambiar las cosas.

Desde 2023,Maestros que dejan huella” ha buscado reconocer la labor de los docentes que enseñan con propósito y que creen en la educación como motor de transformación social. En su segunda edición, 2024, el programa —impulsado por Impulsera, una organización sin fines de lucro dedicada a democratizar el acceso al conocimiento y cerrar la brecha de habilidades en Latinoamérica que generan empleabilidad, operando programas de alto impacto social— volvió a reunir a un grupo de profesores comprometidos con la misma convicción de que la enseñanza puede convertirse en una fuerza real de cambio para sus comunidades.

Estos maestros, provenientes de 17 universidades en 11 estados de México, además de Quito en Ecuador, y Córdoba y Cundinamarca, en Colombia, llevaron a cabo 19 proyectos que abarcan desde el desarrollo económico hasta el bienestar social. Gracias a su trabajo, casi 40 mil personas fueron beneficiadas directa e indirectamente, y el conocimiento adquirido se multiplicó más allá del programa, transformando aulas, comunidades y formas de pensar.

En una región como América Latina, en donde muchos de los desafíos más urgentes se viven a nivel local —desde la desnutrición y la falta de oportunidades hasta la desconexión tecnológica—, este programa apuesta por un enfoque diferente: formar a los docentes para identificar los problemas que afectan a su entorno inmediato y convertirlos en oportunidades de solución

Cada proyecto nacido en “Maestros que dejan huella” es una respuesta concreta a una necesidad real, y una muestra de cómo la educación puede ser el punto de partida para el desarrollo sostenible.

 

“En Impulsera creemos que cada maestro es una chispa de transformación, ya que cuando les damos las herramientas adecuadas, las aulas se convierten en verdaderos laboratorios de innovación social. El impacto de “Maestros que dejan huella” demuestra que la innovación puede comenzar con una pregunta sencilla: ¿cómo puedo mejorar la vida de quienes me rodean desde mi propio contexto?”, afirma Mariana Levet, directora de Impulsera.

 

En esta edición, tres proyectos fueron reconocidos por su alcance y visión, y gracias al apoyo de Banco Azteca, los tres proyectos ganadores recibieron 50 mil pesos cada uno, además de acompañamiento para impulsar sus siguientes etapas.

Estos proyectos fueron Vitalact, liderado por la Dra. María Zenaida Saavedra, el cual transforma el suero de leche —que usualmente se desecha— en un suplemento alimenticio de alto valor nutricional para combatir la desnutrición en comunidades vulnerables de San Luis Potosí; Consanguíneos –proyecto del profesor Miguel Ángel Flores, de Chihuahua, que busca revolucionar el sistema de donación de sangre en México mediante una aplicación con inteligencia artificial que conecta de forma segura y rápida a donantes y receptores; y, creado por la profesora Diana Pérez, Contacto Robot, el cual acerca la robótica educativa a niños de todos los contextos, brindándoles la oportunidad de aprender habilidades STEAM sin importar sus recursos.

Desde su origen, Impulsera ha creído en el poder de la educación como semilla de desarrollo, y ha buscado convertirse en un catalizador del cambio en México y América Latina, al demostrar a través de sus programas que la innovación no empieza con la tecnología, sino con las personas.

Hoy, tras tres ediciones (la última se encuentra en curso), “Maestros que dejan huella” ha generado un impacto que supera los 86 mil beneficiarios y ha construido más de 113 alianzas en distintos sectores. 

Pero más allá de las cifras, lo que permanece es una red de docentes que decidieron recordar y creer en su poder de transformar. Profesores que miran a sus alumnos no solo como receptores de conocimiento, sino como aliados para resolver los grandes desafíos de su tiempo. Porque cuando un maestro deja huella, no solo cambia una mente: cambia una vida, y con ello, crea un círculo virtuoso que hará prosperar el futuro de una región.