En América Latina, tres de cada cuatro estudiantes de 15 años no alcanzan el nivel básico de competencia en matemáticas. Y no necesariamente porque no asistan a la escuela o no reciban contenidos, sino porque completar años de escolaridad no garantiza el desarrollo de habilidades. Y sin habilidades, no hay movilidad económica. Por eso, en este artículo queremos hablar de qué significa realmente “acceso” y por qué es un concepto central para entender la desigualdad en la región.
Cuando la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) midió las competencias de adultos en América Latina, encontró que más de la mitad se ubicó en los niveles más bajos de literacidad, es decir, en el conjunto de habilidades relacionadas con la lectura y la escritura que van más allá de la alfabetización básica y que permiten un uso crítico y funcional del lenguaje en distintos ámbitos de la vida. Además, entre un cuarto y casi la mitad de los adultos no puede completar una tarea digital básica o nunca ha usado una computadora. Esto no es una anécdota: es una crisis estructural de acceso a capacidades que permiten participar en la economía.
Las consecuencias son evidentes. El 10% más rico en América Latina gana 12 veces más que el 10% más pobre. Esta brecha no es casualidad: es el resultado de un sistema donde el acceso a educación de calidad, el desarrollo de habilidades y las oportunidades laborales siguen estando marcados por el origen socioeconómico. Por ejemplo, los hijos de familias con educación terciaria tienen tres veces y media más probabilidades de acceder a empleos formales que los hijos de familias donde los padres no completaron secundaria, incluso cuando ambos alcanzan el mismo nivel educativo.
Esto revela algo fundamental: el acceso no es solo una palabra bonita. Es la diferencia entre tener la capacidad de reconfigurar una trayectoria profesional y una calidad de vida, o quedarse atrapado en un ciclo de precariedad que se transmite de generación en generación.
En Impulsera hablamos de acceso porque creemos que la capacidad de participar en la economía no es un privilegio, es justicia económica y social. No se trata de ofrecer más de lo mismo, se trata de reconocer que la desigualdad en América Latina no es el resultado de fallas individuales; es estructural. Y el acceso a habilidades es una de las formas más potentes de romper esa estructura.
Cuando decimos “acceso”, no hablamos solo de abrir puertas. Hablamos de construir puentes reales: dinámicas, contextos y estructuras que permitan a las personas participar en la economía y en el futuro del trabajo. Hablamos de dar herramientas para que puedan diagnosticar qué necesitan aprender, aprenderlo rápido y convertir ese aprendizaje en valor económico concreto.
Porque el problema no es la falta de talento, sino la falta de acceso. El 36% de las empresas en América Latina no puede encontrar trabajadores con las habilidades que necesita, una de las cifras más altas del mundo. Y al mismo tiempo, millones de personas con capacidad y potencial están excluidas de oportunidades porque nunca tuvieron acceso a las herramientas necesarias para desarrollar esas habilidades.
Esa paradoja es precisamente lo que el acceso puede resolver. Cuando una persona desarrolla habilidades transferibles —pensamiento crítico, resolución sistemática de problemas, adaptabilidad— no solo cambia su propia trayectoria: cambia las opciones disponibles para su familia, su comunidad y su entorno.
Hablar del acceso a habilidades como justicia económica implica reconocer que las personas tienen derecho a herramientas que les permitan participar en condiciones más equitativas. Permitir que quienes han estado históricamente excluidos puedan incidir en su propia realidad es redistribución del poder económico, no caridad.
La OCDE lo dice con claridad: si los países de América Latina invirtieran mejor en educación y desarrollo de habilidades, podrían reducir significativamente la desigualdad y aumentar su PIB. Pero esto requiere ir más allá de aumentar años de escolaridad. Requiere invertir en capacidades que realmente se traduzcan en empleabilidad y movilidad social.
Desde Impulsera lo hacemos posible
En Impulsera no solo diagnosticamos el problema: diseñamos y operamos programas que activan el acceso. Eureka, por ejemplo, es un sistema de formación empresarial de alto impacto que trabaja con emprendedores y microempresarios para desarrollar competencias estratégicas, operativas e innovadoras. No es capacitación tradicional: es una experiencia de transformación que combina pensamiento sistémico, antifragilidad empresarial y un modelo pedagógico donde el conocimiento se adquiere, se aplica inmediatamente al negocio del participante y se comparte con la comunidad para multiplicar el aprendizaje.
Para conocer más de esta iniciativa, visita: https://eureka.impulsera.org
A través de la metodología de Resolución Sistémica de Problemas®, columna vertebral de nuestros programas, creamos experiencias prácticas donde las personas reconocen el valor del cambio, reconfiguran su visión y activan su sentido de urgencia y agencia. Porque el acceso no es solo información: es la capacidad de convertir esa información en acción estratégica.
Hablamos de acceso porque sabemos que el futuro del trabajo no espera. Los empleadores en América Latina planean recapacitar al 84% de su fuerza laboral en los próximos cinco años, en parte porque el sistema educativo no está preparando a las personas para las demandas actuales. Y quienes no tienen acceso a esas oportunidades de recapacitación quedan fuera.
Hablamos de acceso porque apostamos a que el futuro pertenece a quienes más rápido pueden aprender lo que necesitan saber. Pero esa apuesta solo es justa si todas las personas tienen acceso real a las herramientas que lo hacen posible.
El acceso a habilidades no es un acto de generosidad: es una condición para un futuro más equitativo.
Fuentes principales:
- OECD (2025). Social Mobility and Inequality in Latin America and the Caribbean: Insights from Education and Skills. https://doi.org/10.1787/428fa0a6-en
- OECD (2025). Full Report: Social Mobility and Inequality in Latin America and the Caribbean.
- World Economic Forum (2025). Future of Jobs Report 2025.
- CEPAL (2025). Social Panorama of Latin America and the Caribbean 2025: How to escape the trap of high inequality.