Seleccionar página

 

 

Intuir que el mundo está cambiando no es lo mismo que saber cómo actuar frente a ese cambio.

Lo sentimos todos los días: nuevas herramientas digitales, avances cada vez más complejos en inteligencia artificial, generaciones más jóvenes que llegan con habilidades que aún no tenemos. Sabemos que el sistema se está moviendo, pero no siempre sabemos cómo reposicionarnos dentro de él.

Ahí es donde entra la agencia.

La agencia es la capacidad de reconocer que puedes actuar sobre tu contexto y, sobre todo, de hacerlo. No es un rasgo de personalidad ni un talento innato: es una capacidad que se construye. 

En Impulsera, activar agencia significa convertir la intuición de que algo está cambiando en la capacidad concreta de hacerlo. Comprendiendo qué necesitas, aprendiéndolo y actuando antes de que el contexto de lo demande. Pasar de «no puedo hacer nada» a «sé qué hacer ahora» a través del uso de herramientas reales, marcos aplicables y experiencias que transforman esta percepción. 

El psicólogo Albert Bandura definió la agencia humana como la capacidad de ejercer control sobre la naturaleza y calidad de tu propia vida.  Y en esta premisa no hace alusión a un control total, es decir no nos dice que tenemos poder sobre factores externos como la naturaleza, el clima o los astros, sino a la capacidad de incidir en la trayectoria de lo que nos pasa a través de decisiones informadas, autorregulación y acción estratégica.

El núcleo de la agencia es la autoeficacia: la creencia de que puedes lograr algo si te lo propones. Las personas con baja autoeficacia evitan tareas desafiantes porque las perciben como amenazas. Las personas con alta autoeficacia las ven como oportunidades para aprender. Esa diferencia no es accidental, se construye a través de experiencias concretas de éxito.

Y he aquí el dilema: El sistema no está diseñado para construir autoeficacia en la mayoría de las personas. Particularmente en América Latina, tres de cada cuatro estudiantes no alcanzan competencias básicas en matemáticas y más de la mitad de los adultos mayores tienen niveles bajos de literacidad. Y el problema real es que ni siquiera se sienten capaces de hacerlo. Cuando pasas años en un sistema educativo que no te da herramientas para tener éxito, no desarrollas la creencia de que puedes aprender lo que necesitas. En consecuencia, desarrollas una percepción de ineficacia, impotencia o incapacidad. 

En Impulsera, nos preocupa y nos ocupa actuar ante esta realidad, así que activamos agencia a través de tres movimientos estratégicos: Reconocer, Activar, Reconfigurar.

Reconocer implica ayudar a las personas a ver con claridad qué está pasando en el mundo, no con catastrofismo sino con datos concretos. Reconocer es traducir la complejidad en un mapa que sí puedes leer, para ubicarte. 

Activar significa despertar el sentido de urgencia y la creencia de que puedes hacer algo. Con experiencias prácticas donde las personas aplican lo que están aprendiendo y ven resultados reales. Bandura lo llamaba “logros de desempeño”: la forma más poderosa de construir autoeficacia es teniendo éxito en algo desafiante.

Por ejemplo, nuestra metodología de Resolución Sistémica de Problemas no es teoría abstracta. Es un sistema que permite a las personas diagnosticar problemas reales, diseñar soluciones aplicables y ver el impacto de su trabajo. Cada proyecto completado fortalece la creencia de tu capacidad y de que realmente “puedes hacer esto”. Cada habilidad aplicada se convierte en evidencia concreta de capacidad.

Reconfigurar significa dar herramientas para rediseñar la trayectoria profesional. No basta con saber que el cambio viene; necesitas poder actuar estratégicamente sobre este. Esto requiere habilidades transferibles: pensamiento crítico, análisis sistémico, capacidad de aprender rápido. Habilidades que no se vuelven obsoletas porque no están atadas a una tecnología específica sino a tu capacidad de adaptarte.

La agencia también se activa a través de modelos de comparación, es decir, observando a otros. Bandura llamó a esto “experiencia vicaria”: ver a alguien como tú tener éxito aumenta tu creencia de que tú también puedes. Por eso trabajamos con personas en contextos similares. Cuando alguien de tu comunidad, con recursos parecidos a los tuyos, logra reconfigurarse profesionalmente, es evidencia de que el camino existe.

Y la agencia necesita respaldo emocional. Enfrentar el cambio profesional genera ansiedad, miedo al fracaso, vergüenza de “no saber”. Y parte de activar agencia es crear espacios seguros en los que está bien equivocarse y no tener todas las respuestas, y en los que estas se pueden ir construyendo poco a poco, siempre manteniendo el foco en que el proceso de aprender se valora tanto o más que el resultado final.

Los datos son contundentes: las personas con mayor autoeficacia muestran más perseverancia, manejan mejor los reveses y tienen mejores resultados en contextos de aprendizaje en línea. La autoeficacia no se construye con frases motivacionales, sino que se construye con experiencias reales de transformación.

No necesitamos que nos digan que “sí se puede”. Necesitamos sistemas que nos permitan entender el cambio, identificar qué habilidades importan y acceder a rutas concretas para desarrollarlas. Necesitamos experimentar que podemos aprender algo difícil y lograrlo.

Eso es activar agencia, porque la agencia no es creer que todo es posible. Es saber qué puedes hacer ahora con lo que tienes, y tener las herramientas para actuar sobre ello.

 

Fuentes principales:

  • Bandura, A. (1977). Self-efficacy: Toward a unifying theory of behavioral change. Psychological Review, 84(2), 191–215.
  • APA (2025). Self-efficacy: The theory at the heart of human agency. https://www.apa.org/research-practice/conduct-research/self-efficacy-human-agency
  • Broek, S., et al. (2023). What makes adults choose to learn: Factors that stimulate or prevent adults from learning. International Journal of Lifelong Education.
  • Jääskelä, P., et al. (2026). Transformative agency for lifelong learning. Journal of Further and Higher Education.