“Las señales no son predicciones. Son semillas. Algunas germinarán. Otras no.
Pero si no las vemos, seguimos sembrando en un suelo estéril.”
— Amy Webb, futurista y autora de The Signals Are Talking
¿Y si el modelo de negocio también fuera una herramienta de justicia?
Durante mucho tiempo, innovar en modelos de negocio significaba optimizar. Hacerlo más rápido, más barato, más escalable. La eficiencia como brújula. El crecimiento como horizonte.
Pero algo está cambiando. En los márgenes —territorios rurales, comunidades invisibilizadas, espacios de resistencia— están surgiendo modelos que no buscan maximizar valor, sino redistribuirlo, regenerarlo y resignificarlo.
No son solo nuevas estructuras de negocio. Son nuevas preguntas de partida.
Y como nos gusta hacer en Impulsera, en vez de teorizar… salimos a rastrear estas señales que menciona Amy Webb, que también podrían definirse como tendencias. Aquí te compartimos algunas que nos parecen poderosas y brillantes y —si se les da espacio— transformadoras, que trabajan en la resignificación alimentaria, principalmente.
Señal 1: Suscripciones para acceso justo
Caso : La Ruche qui dit Oui! (Francia y Europa)
La Ruche qui dit Oui! («La colmena que dice sí», en español) es una plataforma que conecta directamente a consumidores con productores locales a través de grupos de consumo organizados. Aunque no es una suscripción clásica como en streaming, sí funciona bajo un modelo recurrente de pedidos semanales o quincenales, en el que cada comunidad –o “colmena”– organiza compras colectivas que aseguran un precio justo para los productores.
¿Por qué importa?
Porque descentraliza el acceso a alimentos éticos y locales, creando microecosistemas de abastecimiento donde la trazabilidad y la relación directa son centrales. No es solo conveniencia: es soberanía alimentaria distribuida en red.
Señal 2: Plataformas cooperativas con propósito
Caso: Open Food Network (Australia y global)
Open Food Network es una plataforma open source utilizada en más de 20 países para ayudar a cooperativas agrícolas y mercados locales a coordinar la distribución, el pago y la logística de alimentos.
A diferencia de las aplicaciones tradicionales, esta no tiene como objetivo generar ganancias para los inversionistas, sino fomentar la autonomía y la colaboración entre quienes producen. Por eso, su funcionamiento se organiza en redes independientes por país, donde cada grupo adapta la tecnología a su contexto social, cultural y territorial, sin depender de una estructura centralizada.
¿Por qué importa?
Porque es un ejemplo de tecnología cívica al servicio de la comunidad. Y porque propone un modelo de expansión no extractivo, es decir, escalan sin copiar y se multiplican sin imponer.
Señal 3: Rentabilidad regenerativa como estrategia de crecimiento
Caso: Patagonia Provisions (Estados Unidos)
Patagonia, la empresa outdoor conocida por su compromiso ambiental, lanzó “Provisions”, una línea de alimentos producidos bajo principios de agricultura regenerativa.
En este caso, la originalidad está en cómo conectan el producto con el modelo. Cada producto vendido financia investigación agroecológica, prácticas pesqueras sustentables y apoyo a comunidades productoras. No es filantropía paralela. Es parte del core financiero del modelo.
¿Por qué importa?
Porque prueba que un modelo de negocio puede ser rentable y regenerativo al integrar la sostenibilidad en su estrategia central, demostrando que el impacto positivo también es una ventaja competitiva.
Lo que nos dicen estas señales
Estas no son modas pasajeras. Son prototipos de futuro. Ensayos que nos muestran que sí es posible construir negocios que crezcan sin destruir, que escalen sin extraer y que tengan éxito más allá de lo financiero.
Y aunque muchas de estas señales nacen en contextos pequeños o alternativos, nos revelan principios transferibles:
- El valor no es solo lo que se cobra, sino lo que se comparte. No se trata únicamente de monetizar un producto, sino de generar beneficios que se distribuyen entre productores, consumidores y comunidades. Valor también es acceso justo, transparencia, vínculos de confianza.
- La tecnología puede ser infraestructura común, no solo herramienta de control. Lejos de centralizar poder o extraer datos, estas plataformas tecnológicas se diseñan como bienes compartidos, adaptables, construidos para fortalecer redes locales y no para capturar mercados globales.
- El crecimiento puede ser horizontal, rizomático, comunitario. El crecimiento puede ser horizontal, rizomático, comunitario. No todo tiene que escalar como Silicon Valley. Estas iniciativas muestran que también se puede crecer respetando identidades y generando beneficios que se reparten, no que se concentran en unos pocos.
- El modelo de negocio puede ser también un modelo de justicia. Cómo se gana el dinero importa tanto como cuánto se gana. Estas experiencias proponen modelos que reparan desequilibrios, que regeneran tejidos sociales y territoriales, y que colocan la equidad en el centro del diseño empresarial.
Y tú, ¿qué señal estás sembrando?
En Impulsera no creemos en copiar fórmulas. Creemos en ver con otros ojos, en detectar patrones, en reconocer lo que ya está germinando en los márgenes.
Por eso este mes hablamos del modelo de negocio no como estructura estática, sino como sistema vivo. Y estas señales son parte de ese ecosistema.
¿Qué pasaría si rediseñaras tu modelo pensando no solo en lo que produce, sino en el impacto que deja?
La respuesta puede no estar en el lienzo… sino en lo que aún no se ha dibujado.